Es cuestión de tiempo

Es cuestión de tiempo

Estamos en tiempos de crisis de eso no hay duda. Crisis en los mercados, crisis en la deuda, crisis en la bolsa, crisis de valores y al fin y al cabo, crisis económica. Mientras escribo estas líneas el IBEX está en máximos históricos, la deuda remonta, parece que se ve algo de luz al final del túnel, y aunque muy lejos algo alumbra. Pasarán meses, sino años, hasta que lleguemos al final. Es cuestión de tiempo.

Nuestro sector a pesar de todo es uno de los más afortunados. Sin duda.  No quiero decir con esto que la afección sea leve, es grave y mucho, y quizás por la crisis más importante de todas, la crisis de valores.

Hemos pasado de un entorno de crecimiento donde existían grandes oportunidades profesionales, grandes retos y proyectos, a una situación compleja y distinta.

Compleja… sí, pero también es tiempo de oportunidades. Oportunidades que hay que aprovechar o desechar. Inexplicablemente hay muchas oportunidades que no se están aprovechando ni desechando, se están mediocrizando. Mediocridad tiene dos acepciones en la RAE “De calidad media” o “De poco mérito tirando a malo”. Tirando a malo.

En épocas de reducción de costes, de optimización, de eficiencia, momentos de grandes retos tecnológicos y humanos, donde el ideal sería crear procesos optimizados para una eficiencia de costes a largo plazo, donde lo lógico en un entorno de largo plazo sería primar menos cantidad y más calidad, se tiende a reducción de costes a corto plazo, a primar lo barato y malo a granel, por lo bueno y óptimo (que no caro) en su justa medida.

Esta tendencia debería cambiar pronto. Los grandes contratos por los contratos especialistas. Las inversiones en calidad de horas por las desinversiones por cantidad de horas.  Es cuestión de tiempo.

"La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer." Bertolt Brecht. 

 Y debe morir y lo está haciendo. Y debe nacer y lo está haciendo. La tendencia comienza a cambiar, son ya muchos golpes. 

Hay ya muchas situaciones que invitan al optimismo, pero no olvidemos que somos parte de ello y que el cambio también depende de nosotros. Algunos lo están cambiando antes, otros tardarán más, otros no lo harán. Todavía son muchos y muy importantes los que no comprenden los que otros entendieron hace tiempo, pero ante todo y como siempre, lo importante es la tendencia y ya son muchos los que prefieren calidad a cantidad.

Es cuestión de tiempo.

Gonzalo Trigo

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